La caída de Cadia fue, por decirlo suavemente, una pésima noticia para los mundos de la Puerta de Cadia. Si la vida ya era una lucha constante contra las bandas de invasores renegados, ahora los Traidores tienen vía libre para mover sus mayores flotas a través del Ojo del Terror. Alguien tendrá que reforzar las defensas, y puesto que el Mundo Forja de Agripinaa está en la mira de Kravek Morne, esa tarea ha recaído sobre Thulia Ghuld, Archimaga Terminus de Marte.

Todos los Tecnosacerdotes que ascienden al rango de Dominus llegan a dominar sus respectivos campos de estudio, y para Ghuld ese campo es la guerra. Es una veterana del Ordo Reductor, el subculto del Adeptus Mechanicus que venera al Omnissiah como avatar de la destrucción, y ha pasado siglos forjándose a sí misma y a sus fuerzas hasta convertirse en la expresión más pura de la ira divina, modificando su carne envejecida con acero bendecido hasta eclipsar a sus iguales.
Cree que el propio Dios Máquina la ha hecho su instrumento para la conducción eficiente de la guerra, y desprecia a quienes, como Belisarius Cawl, desperdician tiempo y recursos valiosos en diplomacia y experimentación cuando podrían estar destruyendo herejes. A su vez, Cawl y los suyos acusan a Thulia de no ver ningún valor en el conocimiento si no puede aplicarse a volar aún más herejes por los aires y, a decir verdad, tienen toda la razón.

No es que la Archimaga Terminus discuta esas afirmaciones, es que considera que su obsesión compulsiva con la guerra es otra optimización más otorgada por el Omnissiah. Si él no quisiera que masacrara traidores y xenos por miles, ¿por qué los habría hecho tan fáciles de matar?
Si bien muchos de sus iguales consideran que la compañía de Thulia Ghuld es, cuando menos, poco grata, los Skitarii la veneran como la Vox Dei: la emisaria viviente de la palabra del Dios Máquina. Idolatran su incesante búsqueda de la victoria, liderando con frecuencia implacables legiones blindadas acompañadas de infantería pesada Hastarii.
Los Hastarii son un elemento vital de los macroclados Skitarii, pues combinan la gran potencia de fuego de máquinas mucho más grandes con cuerpos cíborg modificados para portar estas armas destructivas en la línea de frente. Sus brazos derechos han sido reemplazados por soportes para armas con estabilización giroscópica conectados directamente a sus circuitos corticales, lo que les otorga una precisión asombrosa, aunque a costa de depender de los avanzados generadores que portan a la espalda, tan pesados como difíciles de fabricar.

Los clados denominados Ultimadores Hastarii portan terribles lanzadores de erradicación que proyectan conos expansivos de letal energía pulverizada a corta distancia, mientras que los Fusileros Hastarii perforan los vehículos y desestabilizan sus sistemas con disparos precisos de sus fusiles de neutrones. Ambas variantes son extremadamente eficaces en sus funciones, pero su complejidad y alto coste de fabricación hacen que rara vez se desplieguen en situaciones en las que su pérdida sería en vano.

Tanto Thulia Ghuld como sus legiones de Hastarii se unirán a Warhammer 40,000, junto al nuevo y aterrador Profanador, los Mutiladores y los Guerreros de Hierro. Lo creas o no, esto no es todo lo que nos acompañará en la próxima gran expansión, así que regresa la próxima semana y protégete a la sombra de unos gloriosos blindados.
















